miércoles, 13 de febrero de 2013

La evaluación



Las evaluaciones nos dan las pautas de la marcha del curso, de comprobar si enseñamos de una manera efectiva y nuestros alumnos lo demuestran con sus calificaciones.
Creo que lo más conveniente es una evaluación continua, realizando diferentes pruebas para que los estudiantes puedan poner a prueba todas sus destrezas.
Por ejemplo, si elegimos el tema de la Revolución Francesa, podríamos empezar por pedir a los alumnos que en voz alta planteen las preguntas más importantes para hacer un esquema. Una vez elaborado el guión los alumnos tendrán que contesten estas cuestiones. Esto supone que se da una ayuda a aquellos alumnos que les cuesta organizar el estudio de un tema, y es ahora cuando comienza su trabajo individual, pero guiado, y para ello utilizarán el libro de texto y también otras fuentes como internet. Nuevamente se corregirán en voz alta para comprobar que las respuestas son correctas. Para asimilar el tema se puede organizar grupos en clase, uno que represente a la facción monárquica y otra a los revolucionarios y pueden hacer un debate en las defendiendo cada uno su postura. Pueden participar todos y es una manera más atractiva de afianzar el tema. Para comprobar si han entendido bien el tema se  puede realizar una prueba de preguntas tipo test, y otra con preguntas de desarrollar y/o comparar, ello nos dará una clara visión de si han retenido los conceptos más básicos, si saben relacionar estos hechos con otros similares, y si saben aplicarlos a la vida actual, etc.



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